Reseña del libro “Muertes Fabulosas” de Juan Andrés Despouy

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Muertes Fabulosas

de

Juan Andrés Despouy

Con verdadero dominio de un lenguaje poético que crea panoramas infinitos con las palabras acertadas,  Juan Andrés Despouy de inmediato nos sumerge en un mundo cautivante que enciende las emociones planteando múltiples escenarios a veces desgarradores. Inicia este libro con una serie de historias breves,  elegías que guardan la ausencia de vidas reales o ficticias, que hablan de problemas filosóficos y de la pérdida de valores éticos.

En estos relatos encontramos a la muerte imbricada en la textura de la vida: en cada historia poblada de imágenes vívidas, de interrogantes, surge la inminencia de la muerte y  nos transmite los gestos desesperados que desencadena su injusticia.

Los objetos cotidianos, los animales, los sueños, cobran vidas antropomórficas, se humanizan sus voces y sentimientos. Los símbolos emergen gracias a la imaginación del autor, que con objetos y quehaceres prosaicos crea mundos cuya magia enciende la memoria del lector.

Los caballos – nobles animales cuya lealtad e inteligencia están presentes en la Historia de la Humanidad, desde Bucéfalo hasta el caballo de San Martín-, están a punto de sufrir un exterminio que se extenderá hasta las calesitas y a los palos de escoba hechos juguetes de los niños:   “Les abrirán las fauces y colgarán sus relinchos en la plaza pública…”.  Estas líneas nos remiten a los genocidios, a las exterminaciones, a la crueldad con que se llevaron a cabo en la historia de la Humanidad.

Otras muertes, como el asesinato de la luna, que refleja la verdad e ilumina la oscuridad; la de las tijeras de la modista, que serían las herramientas para cortar los hilos y encontrar la libertad; la de un perro que los humanos mandaron al espacio para orbitar alrededor de la Tierra, cuando descubre que no es un hombre como se había imaginado; la muerte fabulosa de Borges, en el momento en que el genial escritor sueña su muerte y “sabe que la muerte es otro río y que la vida también se inscribe en el agua”, nos permiten ponderar la “soledad circular”, la inevitabilidad del paso del tiempo, las convenciones que anudan nuestras libertades, la hipocresía, la mentira, la corrupción, las palabras desconocidas…, y esta reflexión inscribe en nuestras mentes los detalles póstumos de cada “muerte fabulosa”.

Para la segunda parte, como un prestidigitador de palabras, Despouy desarrolla relatos en prosa, más explícitos tal vez, pero igualmente emotivos y representativos, que hablan de la represión y la tortura en “Un final para el cuento de la hija del comisario”; de la competencia en “Las hormigas”, dónde los protagonistas, vecinos que llevan vidas paralelas, -en su afán por llegar antes a escribir el final de un cuento- se suicidan al unísono; de la guerra y la discriminación en “El secreto”: en este relato descarnado y surrealista el autor empatiza con el personaje y su amor por la poesía cuando evoca a John Keats:

La belleza es verdad y la verdad belleza…

Nada más se sabe en esta tierra y nada más hace falta…,

estrofa que repite en los momentos de angustia, como una plegaria que reafirma su creencia de que la ética y la estética son compañeras inseparables.

En esta segunda parte del libro también brota el humor, que transforma a Cupido en un empleado más del Olimpo, sujeto a fichar cada día en el trabajo, que un día enferma de enamoramiento.  Los cuentos son, a veces, juegos de espejos que contienen otros cuentos en una narrativa fluída que entretiene y a la vez profundiza significados, como en el ingenioso y cruel poema sobre la muerte de los números -considerados barreras que encierran el alma-, que con angustiosa satisfacción concluye: “solamente he decidido perdonar a los números ceros….solo con esa cifra contarán la ausencia con la que cuentan.”

Finaliza con un relato histórico transformado en una magistral herramienta para describir con marcado optimismo la esencia de la Humanidad en el cuento “La modernidad contada a los niños”.  Se trata de un viaje que emprende la Razón a través del Renacimiento, la Ilustración, hasta llegar a un “lugar llamado Auschwitz”, donde unos guardas del campo de concentración asesinan a la luna, pero la ven  brillar sobre los techos a la noche siguiente: “Nadie pudo explicarse cómo ni por dónde había escapado.  Sólo la razón, como un lobo en lo alto de la colina, aulló de esperanza al verla salir en forma de humo por la chimenea.”

Muertes Fabulosas destaca la versatilidad de este joven autor puntano, cuyas cualidades narrativas se van reafirmando en cada nueva obra.

Leandro O. Despouy