Nos deja un ejemplo de las luchas que libró la humanidad

Print Friendly, PDF & Email

Palabras de Leandro Despouy sobre el fallecimiento del ex Presidente

de la República de Sudáfrica, Nelson Mandela. 

Quiero hacer una reflexión en torno de un hecho por cierto conmovedor. Les confieso que no me es fácil, porque creo que es –y mido muy bien mis palabras- el hombre más admirable del siglo pasado. Probablemente, de todas las luchas que libró la humanidad en el siglo pasado, él debe haber sido el que nos dejó mayor ejemplaridad, por varias razones, pero probablemente porque luchó contra las formas más descarnadas y crueles de esclavitud moderna, y enfrentó a un gobierno racista, despiadado por cierto, y todo lo que eran las asociaciones de las organizaciones e intereses multinacionales que se expresaban en la expoliación de toda África, pero en particular de Sudáfrica, que era el sustento central de la razón de esa funcionalidad de la esclavitud moderna, que consistía en someter a todos los negros y a todas las minorías de color a los peores tratamientos, pero sobre todo, a la privación del conjunto de derechos humanos. No solamente no podían votar, no tenían vida pública participativa, sino que tampoco gozaban de derechos laborales, sociales, culturales.

Se trató de una de las discriminaciones más prolongadas y aberrantes de la historia, que tenía sustento económico en un grupo blanco, minoritario pero que gobernaba el país y tenía fortísimas alianzas por la explotación de los recursos mineros, sobre todo siendo uno de los países más ricos del mundo en reservas de diamantes, y fue una de las razones por las cuales algunas compañías multinacionales mantuvieron una férrea defensa del régimen de apartheid, que era realmente una aberración.

Es importante también destacar la respuesta del mundo frente a esto. Cuando el mundo comenzó un proceso de democratización combatió el apartheid y todos los intereses multinacionales que expoliaban ese país. Y lo hizo con un vigor casi inusitado. Los primeros decretos de embargo al país por parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se hicieron precisamente sobre Sudáfrica. El gobierno más denostado y criticado, el símbolo de los aspectos más tétricos de la condición humana, estaba escenificado en ese régimen.

Al mismo tiempo vemos que en esas condiciones, en ese mundo, va a surgir un líder político que va a ser víctima de la expoliación y discriminación, y luego de haber sufrido él y su gente años de persecución y denigraciones, va a llegar a la Presidencia de la República y va a edificar sobre eso una reconciliación nacional única en la historia.

Por eso me parece que es una personalidad de la que tenemos muchísimo para aprender. Tuve oportunidad de conocerlo, lo vi dos veces, y los recuerdos que tengo de él todavía siguen muy vigentes por el magnetismo, la calidez y sabiduría de un hombre que en su rostro expresaba la lucha de África y una ética y moral únicas.

Digo esto porque muchas veces tuve el honor y la circunstancia de haber combatido como diplomático al régimen de Sudáfrica, haber compartido e impulsado las sanciones. Y también como experto de Naciones Unidas haber impulsado la libertad de Nelson Mandela, quien estuvo veintisiete años preso. Por eso todos los años en Naciones Unidas aprobábamos una resolución por la cual pedíamos que se le concediera el Premio Nobel, que finalmente se lo dieron. ¡Veintisiete años estuvo preso!

También quiero señalar que la política antiapartheid fue una conquista importantísima de la Humanidad. Haber desterrado ese régimen es una de las conquistas más notorias de la Humanidad que uno pueda recordar sobre los acontecimientos del siglo pasado.

Recuerdo que cuando Alfonsín se hizo cargo de la Presidencia lo primero que se planteó fue una ruptura de relaciones con Sudáfrica, y había muchísimos intereses de la época de la dictadura que nos planteaban que no debíamos hacerlo, que era un acto de irresponsabilidad. Nuestros vínculos comerciales no eran muy importantes pero sí en materia de defensa y cooperación militar, o sea, en materia de cooperación de represión, así que había cierta resistencia. Pero al año ratificamos la Convención contra el Apartheid y al mismo tiempo rompimos relaciones con Sudáfrica, con ese país racista. Esa, vista hoy en perspectiva, fue una de las decisiones más elementales pero más valientes para redefinir el perfil de nuestro país en su política exterior.

Entonces, hago estas reflexiones pensando sobre todo en que estamos frente a un personaje sobre el cual ustedes deben ver el desarrollo de su vida, sus últimos momentos, leer y aprender sobre su vida.

El Presidente de la Auditoria General de la Nación expresó estos conceptos en oportunidad de la reunión del Colegio de Auditores Generales del 26 de junio de 2013 con motivo de haberse agravado la salud del ex presidente de Sudáfrica Nelson Mandela.