En un bochornoso final, el oficialismo en la AGN logró suavizar un informe sobre contrataciones ferroviarias a China

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27 de mayo de 2015
infobae.com
Por: Federico Mayol

Hubo que pedir un cuarto intermedio y el pedido de desalojo de la sala. A esa altura, pasadas las 6 y media de la tarde y tras casi tres horas de debate, el clima ya estaba demasiado caldeado. Pero el que terminó de prender la mecha fue el auditor Alejandro Nieva, que le enrostró a su colega Vilma Castillo una deficiente gestión al frente de la Gerencia de Control de Entes Reguladores, descabezada en las últimas semanas. Castillo pidió la palabra, contestó a los gritos y la armonía, que ya había empezado a flaquear hacía un rato largo, terminó por quebrarse. Cuando echaron de la sala a los asistentes y los siete auditores quedaron cara a cara, Castillo estuvo a punto de trompearlo a Nieva. Hubo voces muy elevadas y pases de factura. “Esto pasa porque están a punto de perder cuatro a tres, siempre hacen lo mismo”, vociferaba Vicente Brusca, el más K de los auditores. Otro de sus colegas, divertido, fumaba un cigarrillo. Tardaron poco más de quince minutos para volver a la normalidad. “Nunca vi algo así acá”, decía por lo bajo un empleado con más de diez años en el organismo.

Después del bochorno y de más de tres horas de un encendido debate, el bloque oficialista de la Auditoría General de la Nación (AGN) impuso su mayoría y logró esta tarde aprobar su propio informe sobre la compra de material rodante ferroviario a la República Popular China, mucho más lavado que el borrador presentado originalmente, que había demandado un año de trabajo.

De esta manera, Brusca, Francisco Javier Fernández, Oscar Lamberto y Castillo cerraron filas y echaron por la borda el informe preliminar de 230 fojas, anticipado ayer por Infobae, elaborado por la gerencia –”la línea”, como llaman en la jerga de la AGN- que contenía fuertes cuestionamientos a la adquisición de coches. El trabajo se basó en tres contratos celebrados con China:

– La compra de 279 coches de pasajeros para el subterráneo de la ciudad de Buenos Aires a la empresa China International Trust and Investment Corporation (CITIC).

– El suministro de 24 locomotoras diésel y 160 coches de pasajeros para la ex línea San Martín a la firma China South Locomotive and Rolling Industry (CSR).

– La adquisición de 20 locomotoras diésel y 220 coches de pasajeros de larga distancia a la compañía China Northern Locomotive and Rolling Industry (CNR).

Es la primera vez en mucho tiempo que en la tradicional reunión del colegio de auditores se someten a votación dos proyectos de informes: la regla general da cuenta de que es uno solo el trabajo que se aprueba o desecha. En lo único que acordaron ambos bloques, oficialista y radical, fue en enviar a la Justicia el material de ambos proyectos. Según pudo saber Infobae, hay al menos tres oficios judiciales a la espera de una respuesta. Uno de ellos requerido por el juez Sebastián Casanello que investiga la gestión ferroviaria a raíz de una denuncia del abogado Ricardo Monner Sans sobre presunta defraudación contra la administración pública.

Es que, por ejemplo, el trabajo de la Auditoría revela la existencia de un intermediario, uno de los ítems que el oficialismo también trató de suavizar. Se refiere a la participación de un intermediador “sin mandato ni autorización legal” que, según el informe original, “actuó en representación del Estado argentino en la negociación de los contratos de suministro y financiamiento”. Se trata del “Ing E.B (Enrique Bechis) de la empresa Moore Stephens Global Link”. Según el informe técnico y el material recolectado, actuaba como “asesor del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, radicado en la ciudad china de Shangai”. Ningún descargo oficial solicitado por la Auditoría pudo explicar la supuesta intervención de este intermediario. El texto aprobado, sin embargo, quitó el párrafo donde se hacía mención a la “manifiesta oposición de intereses” del gestor aludido. Leandro Despouy, titular de la AGN, aseguró que podría tratarse del “testaferro de algún sector”, una acusación que ahora debería ser analizada por la Justicia.

El nuevo informe aprobado ahora por la AGN -el bloque minoritario radical, integrado por Despouy, Nieva y Horacio Pernasetti lo rechazó y pidió que en su voto conste que tomaban como propio el borrador original- cambia varios de los puntos principales de las observaciones del borrador original. “Ustedes están lavando el informe”, aseguró Pernasetti durante el debate, en el que el bloque oficialista se esforzó en defender la política ferroviaria del Gobierno. “Nuestros compatriotas hoy viajan decentemente”, abundó Castillo. Brusca, por caso, repasó la historia de los ferrocarriles de los últimos 50 años, ensalzó la gestión K y defendió los acuerdos con China.

Entre los cambios en el flamante informe aprobado se destaca la modificación de las principales observaciones del documento, en el que se analizó el periodo comprendido entre enero del 2004 y diciembre del 2012. Una de ellas, de las más cuestionadas por la oposición, es una diferencia en el precio pagado a una de las empresas chinas por la adquisición de vagones que luego se compraron para la red de subtes a un precio 21 por ciento menor. El oficialismo cambió el texto definitivo: el nuevo documento explica que ambas operaciones no se pueden comparar. El proyecto preliminar defendido por el bloque minoritario también apuntaba a la pérdida de dos expedientes, el S01:0186431/2010 y el S01:0372148/2010, relacionados a la tramitación de pagos por la adquisición de coches para la Línea A de subtes, correspondientes al “Proyecto de Enlace” y al “Diseño Básico”, cada uno por la suma de 12.745.282,50 dólares. En su descargo, hasta el Ministerio de Economía reconoció el extravío.

Mientras el borrador original concluía, por ejemplo, en que no se habían efectuado “análisis que contemplen aspectos técnicos, económicos y comerciales que permitan evaluar en forma integral las adquisiciones realizadas”, el nuevo proyecto aprobado asegura que se realizaron “análisis parciales”.

Una de las observaciones más contundentes, relacionada a la elevación injustificada del costo financiero de la adquisición de los coches, fue eliminada en el informe aprobado. “Los análisis previos del costo financiero de la adquisición resultan parciales al no incluir la totalidad de los conceptos a tenerse en cuenta en una evaluación de proyecto. Como resultado de esta situación, las estimaciones realizadas difieren significativamente de lo realmente pagado”, aseveraba el borrador defendido por los radicales, y era aplicable a los tres contratos auditados. “Hay una amputación a un aspecto que la Auditoría pone de manifiesto”, reclamó Despouy sobre el final del exacerbado debate.

Otro de los cambios está vinculado a irregularidades en las partidas presupuestarias vinculadas a la operatoria con las empresas chinas. “Se observó la utilización generalizada de órdenes de pago sin imputación presupuestaria en la efectivización de los pagos correspondientes a anticipos, primas de seguro y comisiones, la mayoría de las cuales quedaron sin regularizar al final del ejercicio”, decía el texto original desarrollado por la gerencia, como llamaron al primer informe. El borrador aprobado elimina la palabra “generalizada” y el final de la conclusión: “(…) la mayoría de las cuales quedaron sin regularizar al final del ejercicio”.

Además, el oficialismo dejó asentado que era vital hacer hincapié en la “modernización” del sistema ferroviario y en la política actual vinculada al área en cuestión. Despouy, de hecho, también resaltó sobre el final la figura de Florencio Randazzo, actual encargado del Transporte, pero subrayó que la auditoría pesaba sobre las gestiones de Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi, antecesores del precandidato presidencial.

Es la segunda polémica de magnitud en poco tiempo en el seno de la Auditoría. La anterior había sido luego del archivo del borrador en el que se habían detectado una serie de irregularidades en el contrato celebrado entre el Poder Ejecutivo y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en el marco del programa Fútbol Para Todos, que ahora los radicales quieren volver a reflotar. Ese tropiezo había empantanado el funcionamiento interno y terminado con el clima cordial dentro del organismo, vital a la hora de revisar a la administración pública y de asistir a los legisladores nacionales. Esa vez, el bloque oficialista había mostrado ciertas fisuras. Ahora, los cuatro auditores de la mayoría cerraron filas y defendieron al Gobierno.

En lo único que coincidieron ambos bloques en la reunión de esta tarde fue en la foto inicial: los siete auditores posaron para los flashes con la consigna “Ni una menos”, en el marco de la campaña que condena la violencia de género. Fue antes de discutir por los trenes.