El legado de Alfonsín

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–¿Cuál es su deseo mayor como presidente de la Argentina? –le preguntó Carlos Fuentes a Alfonsín al poco tiempo de haber asumido en el gobierno.

–Concluir mi mandato en la fecha prevista por la Constitución –le respondió el flamante presidente.

Alfonsín no alcanzó esa meta, porque debió realizar una entrega anticipada del gobierno. Años más tarde, el célebre escritor le preguntó a su ya entrañable amigo el ex presidente si, incumplido aquel anhelo inaugural, le quedaba algún otro sueño o afán, y Alfonsín le respondió con certeza y entusiasmo:

–Sí, claro, el más importante: “Democracia para siempre”.

Poco tiempo antes de su fallecimiento, en el discurso pronunciado en oportunidad en que la Presidenta de la Nación le rinde homenaje inaugurando un busto en la casa de gobierno e identificándolo como el padre de la democracia, Alfonsín recordó:

 

“En esta galería de presidentes conviven aquellos que expresaron e interpretaron esa voluntad del pueblo de forjar un destino propio con aquellos que fueron impuestos o se impusieron por la fuerza… Si los contáramos, todavía encontraríamos seguramente más presidentes de facto que presidentes elegidos por el pueblo, esto es lo que notablemente ha cambiado a partir de 1983: no hubo ni habrá aquí más presidentes de facto; y luego con humildad agregó: El objetivo de toda mi vida ha sido que los hombres y las mujeres que habitamos este suelo podamos vivir, amar, trabajar y morir en Democracia”.

 Alfonsin_en_Plaza_de_Mayo

Hace 30 años de aquel 10 de diciembre de 1983, cuando el legado de Raúl Alfonsín ingresó en una de las experiencias de reconstrucción institucional y política más trascendentes de toda su historia y se enraizaron los cimientos que perduran y apuntalan la continuidad institucional hasta nuestros días.

Asumimos entonces el desafío de construir la democracia que llegó para quedarse. La fortalecen los ciudadanos y el conjunto del pueblo, en la diversidad de pensamientos, luchas y debates, en el progreso de la conciencia y en el avance del derecho y la justicia. Porque se ha concretado el legado de Raúl Alfonsín: “una democracia para siempre”.